jueves, 24 de febrero de 2011

ASI FUNCIONA EL NUEVO NEGOCIO DEL ORO..




-Estas tiendas compran por 17-19 euros.. el oro que después venden por 24 a la fábrica
-En los últimos años ha triplicado su valor: de 10 euros por gramo a los 33 actuales
-No vivimos una burbuja del oro como ocurrió con el ladrillo. Es un valor garantizado'
-Empeñar no es lo mismo que comprar: las vendidas no se pueden recuperar jamás.
-El 2% de las piezas que se vende es de procedencia ilícita.
-Empeñar no es lo mismo que comprar: las vendidas no se pueden recuperar jamás.


Con la crisis vuelve el oro y sus tiendas donde hoy media España vende el joyero familiar.Los más espabilados lo supieron cuando vieron la crisis venir.Durante los últimos años ha triplicado su valor. De costar en el mercado unos 10 euros el gramo de 18 kilates a los 33 actuales (valor en Bolsa hoy). Pero estos son los precios del lingote y las monedas. El oro en forma de joya vale menos al tener que pasar toda la cadena de intermediarios y fundido.


El oro comprado a 17 euros se vende a las fábricas de fundición por unos 24 y los lingotes que salen de esas fábricas son después adquiridos por grandes inversores que pagan por ellos el precio de mercado (los 33 euros antes mencionados). Calculadora en mano, el negocio es jugoso.


Uno de los riesgos, el oro que viene de procedencia ilícita. El protocolo dicta que tiene que rellenar una ficha policial por cada pieza que compran. Ahí aparecerá el nombre del vendedor, su DNI y hasta una descripción junto a una imagen fotocopiada de las joyas en cuestión.


En busca de la joya robada..


Al adquirir el oro, los compradores tiene que guardar el género durante dos semanas, tiempo en que el grupo de Robos de la Policía Nacional lo cotejará con las denuncias. Si alguna joya coincide, el comprador se queda sin ella, pierde el dinero ya pagado. Sin embargo, muchas son recuperadas porque un juez dictamina que la compra ha sido legítima. Esto pasa con "los hijos irresponsables que roban las joyas a su madre para pagarse algún vicio", explica el inspector jefe Fernando Corchero. En esos casos, o los padres devuelven el dinero o la joya vuelve al comprador. Eso mismo le pasó a Juan Ángel, que ha logrado recuperar aquellos 2.000 euros "900 fichas después" (ocho meses).


"Intentamos controlarlas todas, pero cada vez es más difícil, tenemos que estar muy encima", asegura el inspector Corchero. Sólo en Palma se ha pasado de las 10 tiendas compro oro que había hace dos años a las 70 que hay ahora. Las cifras que maneja la Policía indican que un 2% de las joyas que circula por las compro oro es de procedencia ilícita. "Una cosa es que lo sospechemos y otra cosa es que lo podamos demostrar", aclara el inspector.


Pero estas joyas "negras" no suelen provenir de atraco con fuerza, sino de esos "hijos irresponsables" que sisan a familiares y, sobre todo, de empleadas domésticas que aprovechan para "limpiar" el joyero ajeno.


-Como prevención, varios negocios han hecho una "lista negra" con los nombres de los "sospechosos", aquellos clientes que ya "se la han colado a alguna tienda". En la de Juan Ángel cuelga en la ventanilla de la mampara de seguridad que él sí ha instalado. En ese cubículo se pasa las horas muertas. "Es el trabajo más aburrido del mundo", asegura mientras explica que antes se dedicaba a la venta ambulante y que ahora aprovecha ese largo tiempo entre clientes para estudiar un curso de energías renovables. Él, que tiene el FP en electricidad, sabe que el negocio del oro durará lo que dure el bajón económico, "ojalá se acabara mañana".


...muchos vienen llorando y te venden los recuerdos de su vida y de sus muertos", dice mientras recibe a María José Rigo, una mujer que vende una pulserita por 130 euros. Cuenta que se quedó viuda hace nueve meses, que no le basta con su sueldo, que tiene deudas que pagar... Parece estar peleada con la vida, agotada de todo. Dice que no es la primera vez que viene a vender su oro. En los últimos meses ya se ha desprendido de tres pulseras y cuatro anillos. Su sueldo como empleada de la limpieza no le llega, lo suyo es supervivencia y "el oro no se come".


La fiebre del oro se nota también en la puerta del Monte de Piedad, donde se arremolinan hasta una decena de mujeres, todas con el mismo objetivo: captar el oro que se quiere empeñar. Te explican que ellas te ofrecen más del doble que en el empeño, donde te pagan el gramo a siete euros. Te insisten una y otra y otra y otra vez en que te olvides para siempre de tus joyas familiares a cambio de sus euros. Todas intentar sacar tajada de la crisis en un país que vacía sus joyeros.


En esa puerta está Custodia todo los días desde hace dos meses. Esta gitana lozana te coge del brazo antes de que puedas si quiera llegar al umbral del Monte de Piedad. "Niña, que te doy el doble, vente pallá conmigo", insiste señalando al final de la calle, donde está la casa de compro oro para la que trabaja.


Custodia dice que lleva dos meses en esto, pero lo deja dentro de cinco días. Y sonríe. Ella tiene una licorería en el Arenal y la vuelve a abrir con el buen tiempo. "Ahora me viene el Imserso y aquí sólo cobro por comisión", cuenta mientras explica que saca unos 200 euros por semana y que está contratada. De hecho, todas las captadoras aseguran haber firmado un contrato con la tienda para la que trabajan.


Pero en el empeño el oro sí tiene viaje de vuelta. Te dan un año para poder recuperarlo. Si consigue juntar el mismo dinero más los intereses, que suelen rondar del 7% al 11%, la joya volverá a su casa. Si no, siempre podrá vender la papeleta a las compro oro, recuperar la pieza y obtener ese precio superior por ella. Eso legal, igual que el trabajo de las mujeres de la puerta del Monte de Piedad. "No se les puede decir nada, es lícito. El único problema que dan es que a veces se pelean entre ellas para captar a los clientes y ahí surge violencia", cuenta el inspector Corchero.




Es un súper negocio, si lo llego a saber monto yo uno", se ríe Corchero, que calcula que "como media estas casas ganan de 5.000 a 6.000 euros limpios a la semana". De las 70 que hay en la capital balear, un 20% está regentado por personas de etnia gitana, pues "tienen muy arraigada la cultura del oro, siempre han invertido en él y lo conocen muy bien".


Mientras unos venden las medallas de la comunión para llegar a fin de mes, otros lo hacen para pagarse las vacaciones.


* Marina, que prefiere aparecer con nombre ficticio, sacó 600 euros por una cadena y un anillo. "Lo tenía ahí olvidado, prefiero utilizarlo en irme con mi novio a Cancún", asegura despreocupada esta veinteañera que ignora que el oro en el mundo es finito. Hoy circulan un total de 166.000 toneladas y muchas de ellas "están en manos de países no democráticos", según indica el profesor Aguiló.


-Y así, en tiendas de aspecto farandulero y con rótulos de salón recreativo, España paga la penitencia de haber vendido su tierra: ahora toca quedarse sin oro.

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