sábado, 29 de enero de 2011

INVERTIR EN PIEDRAS PRECIOSAS: UNA ALTERNATIVA REAL

Wittelsbach es un diamante azul de 35,56 quilates (cinco quilates equivalen a un gramo), extremadamente raro. El rey Felipe IV lo seleccionó como parte de la dote de su hija, la infanta Margarita Teresa -la menina rubia de Velázquez-, prometida con Leopoldo I de Austria. Posteriormente, entró a formar parte de las joyas de las coronas bávaras y desde 1964 ha permanecido en una colección privada.


El diamante regresará el próximo 10 de diciembre al mercado de la mano de Christie's.
No se conoce su estimación, pero la casa de subastas vendió otro de color azul intenso de 13,39 quilates el pasado mes de mayo en Ginebra por la cifra récord de 8,9 millones de dólares (5,7 millones de euros)


Evidentemente no está al alcance de todos los bolsillos, pero últimamente se percibe una tendencia del sector financiero a desviar las inversiones hacia los bienes tangibles. Algo que se puede tocar, ver con claridad, genera en estos tiempos más confianza en el ciudadano medio.
Y los diamantes, gemas, oro y demás metales preciosos se ajustan a la perfección a este deseo de lo tangible.

  • Un diamante a partir de 3 quilates empieza a ser un buen refugio para el ahorro. 
  • Su precio: entre 30.000 y 60.000 euros, y además tengamos en cuenta que el precio de estas joyas se multiplicará por tres en poco tiempo.

Eso si, nunca mejor dicho, no es "oro" todo lo que reluce. Un buen experto "gemólogo" que nos garantice que esa pieza aparte de su peso (kilates), reúne unas condiciones de pureza y demás para poder refugiar nuestra inversión, resulta fundamental.

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